CICEFOV 2007 - Primer Encuentro Iberoamericano de Formación de Conductores en Montevideo, Uruguay
por CICEFOV
Si verdaderamente se pretende ser eficaz en la formación y educación de los conductores es fácil comprender que los niveles de intervención deben de ser constantes, permanentes y de forma integrada. Es mucho mejor y más rentable invertir en educación y formación que tratar de corregir o prevenir, a posteriori, mediante la sanción o medidas reeducadoras.
Es decir, que esta formación y educación, deberá realizarse a lo largo de toda la vida y, a la vez, integrando a todos lo ámbitos intervinientes: familia, escuela, universidad, academias de conductores o centros de formación vial, medios de comunicación y sociedad en general. Todo ello, para formar conductores inteligentes y de calidad y no, simplemente con la finalidad de que estos obtengan el permiso de conducir.
Uno de los aspectos importantes a considerar es que: estas enseñanzas sean desarrolladas en "centros especializados", contrastados y debidamente "autorizados", que cumplan con creces las competencias que les pueda otorgar la administración, que han de ser centros de calidad y con afán de superación. Estos Centros contarán obligatoriamente con auténticos profesionales, "profesores de formación y educación vial".
El modelo exámenes debería de mejorarse, pues en función de cómo se evalúe así serán preparados los alumnos y de esta forma se verán obligados a enseñar los profesores.
La prevención desde la intervención: información, educación y formación de los conductores, es una buena formular de inversión a favor de la seguridad vial y de las secuelas físicas, psíquicas, económicas y medioambientales que dejan los accidentes de tránsito. Pero esta deberá ser continua y permanente.
La educación y la formación vial han de preceder a cualquier otro tipo de prevención como puede ser la sanción o las medidas educadoras.
Aceptando el principio básico de que la educación y la formación de los conductores son sinónimos de calidad, esas deberán ser básicas y obligatorias para todos lo conductores a lo largo de toda su vida.
Siendo conscientes de que esto podría rallar en la utopía sería mejor y mas factible iniciar esta formación con los colectivos de conductores de mayor exposición al riesgo o peligro vial como pueden ser conductores reincidentes, conductores que han finalizado su segundo año como tal, conductores mayores de 65 años, conductores con mayor responsabilidad o permanencia en la carretera o sometidos a mayor riesgo (transportes públicos, escolar, mercaderías peligrosas, etc.)
Los Centros de Formación Vial o Escuelas Particulares de Conductores, deberán estar capacitados y autorizados para la formación inicial de los conductores y para cometer cuantas actividades deseen y estén relacionadas con la educación y formación de los conductores.
Los centros deben ser homologados y certificados por la administración para el desarrollo de esta formación y educación vial continua y de calidad de los conductores. El posterior perfeccionamiento y renovación de conocimientos de los conductores se ejercerán por centros oficiales o privados, que necesitarán de autorización previa para desarrollar su actividad, matizando que: Los Gobiernos determinarán los elementos personales y materiales mínimos de los centros de enseñanza y las condiciones para su autorización.
Estos centros así como los de formación inicial, han de ser los únicos habilitados para impartir de forma profesional las enseñanzas necesarias para la formación y adiestramiento de los aspirantes a la obtención de una licencia de conducir por lo que nada impedirá que también sean autorizados o se les faculte para desarrollar cursos de sensibilización o de renovación de conocimientos.
Parece lógico, y así ha de ser que esta ha de ser una competencia exclusiva de los profesores de educación y formación vial, debidamente capacitados y especializados para esta tarea, para lo cual, previamente, tendrán que haber realizado algún curso específico que le otorgue un certificado como experto en educación y formación continua o permanente de los conductores. Por ello conviene insistir, una vez mas, que de la calidad de dichos centros donde se impartan estas enseñanzas y de la especialización de dichos profesores, dependerá el éxito de estos curso y la bondad de los conductores.
Será necesario que la administración o una empresa privada de prestigio forme y acredite a estos profesores especializados. Que se determine el baremo de requisitos que deben cumplir estos centros de formación vial, bien sean públicos u oficiales que deseen desarrollar este tipo de educación y formación.
Se debe impregnar esta actuación de una buena base pedagógica, mediante la planificación, programación, recursos didácticos apropiados, organización, temporalización, y evaluación de todos y cada uno de los ámbitos intervinientes.
Finalizando estas conclusiones, hacemos nuestras las palabras del escritor latino Lucio Anneo Séneca que decía ¿Hay algo mas necio que no aprender por no haber aprendido antes? El estudio es una escuela que admite a los hombres de cualquier edad. Mientras uno es ignorante, siempre es tiempo de aprender. También decía: hay ciertas cosas, para saberlas bien, no basta haberlas aprendido.



17/06/09 13:05, 